
Una sesión de Reiki suele generar una sensación de relajación en el paciente, que ayuda a fomentar un sueño profundo y relajante después de la sesión (y a veces, durante la sesión en sí). Esta sensación de relajación se convierte, con el paso del tiempo, en un estado fácil de alcanzar, modificando así el estado mental del paciente. A la hora de dormir, el paciente simplemente "recuerda" las sensaciones vividas durante la sesión para recobrar ese estado relajado, consiguiendo así el sueño que desea.
Después, a medida que el paciente sigue con su tratamiento, Reiki sana la causa del insomnio, reduciendo ansiedad, cambiando nuestra manera de ver problemas, sanando situaciones emocionales etc.
Esto lo hace una herramienta muy eficaz para casos de insomnio infantil, por ejemplo. Los bebes y niños pequeños.

